Tuve la suerte de pasar gran parte de mi vida en Marruecos, principalmente en Tanger y Casablanca, donde sus bellos paisajes, la destreza de sus hábiles artezanos que tanto admiré de niño, su tradicional hospitalidad, constituyen una fuente de inspiración inagotable. Es por eso que la mayoria de los temas son el reflejo de este bello país y que me lleva a aconsejaros visitéis y conozcáis, mientras tanto, les invito a visitar mi exposición ...
Recuerdo que, siendo aún un niño, me encantaba sumergirme en la contemplación de revistas ilustradas.
Y asi fué como un día, un articulo relativo a un comandante de Marina retirado, que consagraba sus horas de ocio a la construcción de maquetas de madera de navíos antiguos, provocó en mí una revelación. Dicho articulo resaltaba muy particularmente las finas esculturas del castillo de popa de un navio del siglo XVIII.
En un trozo de madera intenté esculpir con una hojilla de afeitar, sustraída a mi padre, y así fue como nació mi pasión por la escultura.

Mis primeras esculturas fueron hechas en maderitas blandas, faciles de esculpir con una hoja de afeitar, pero la situación cambió radicalmente cuando empezó a tratarse de maderas mas duras.
La casualidad me permitió conocer a un escultor de avanzada edad que me enseñó el arte de afilar las gúbias, a perfeccionar su manejo y a utilizarlas con la sensibilidad que cada madera requiere,
pudiendose así desarollar mi escultura con maderas mas nobles gracias a sus consejos.